Entidad: CREACIÓN
Naturaleza: Teológica + De Praxis
Función: Glorificación + Santificación
"¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?" (Salmo 8:4). Esta antigua pregunta sigue siendo la más relevante de todas. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Cuál es nuestro propósito?
El mundo ofrece respuestas desalentadoras: somos accidentes cósmicos, animales evolucionados, polvo de estrellas sin significado. Pero la Biblia responde de manera radicalmente diferente: somos criaturas especiales, formadas por las manos de Dios, portadores de Su imagen, coronados de gloria y honra.
Esta doctrina—la antropología bíblica—nos dice quiénes somos verdaderamente.
Esta es una doctrina tanto teológica como de praxis:
Teológica porque revela el origen, naturaleza y dignidad del ser humano según el diseño de Dios.
De praxis porque define cómo debemos vivir según ese diseño original.
Para glorificación: Fuimos creados para glorificar a Dios. "Todo lo que se llama de mi nombre, para gloria mía lo he creado" (Isaías 43:7). Nuestra existencia tiene un propósito trascendente.
Para santificación: Somos llamados a ser conformados a la imagen de Cristo. "Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo" (Romanos 8:29).
El ser humano es una criatura especial, creada a imagen y semejanza de Dios, formado del polvo de la tierra y vivificado por el aliento de Dios, como unidad de cuerpo y alma.
"Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente." — Génesis 2:7
"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó." — Génesis 1:27
Formado del polvo: "Polvo eres, y al polvo volverás" (Génesis 3:19). Compartimos materia con el resto de la creación. Nuestros cuerpos son terrenales, mortales, dependientes.
Vivificado por el aliento divino: Pero somos más que polvo. Dios "sopló en su nariz aliento de vida". Hay algo en nosotros que trasciende lo material—un alma que puede conocer a Dios, adorarle, relacionarse con Él.
Esta combinación es única. Los animales son terrenales pero no tienen alma espiritual. Los ángeles son espirituales pero no tienen cuerpo material. Solo el hombre es esta unidad de cielo y tierra, materia y espíritu.
Esta es la verdad más distintiva sobre el ser humano: fuimos creados a imagen de Dios.
"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó." — Génesis 1:27
¿Qué significa ser "imagen de Dios"?
Racionalidad: Tenemos la capacidad de pensar, razonar, analizar. Reflejamos la sabiduría de Dios.
Moralidad: Tenemos conciencia del bien y el mal. Reflejamos la justicia de Dios.
Relacionalidad: Fuimos hechos para comunión—con Dios y con otros. Reflejamos el amor trinitario.
Creatividad: Podemos crear, inventar, producir belleza. Reflejamos al Creador.
Dominio: Tenemos autoridad delegada sobre la creación. "Señoread... en toda la tierra" (Génesis 1:26). Representamos el gobierno de Dios.
Espiritualidad: Podemos adorar, orar, conocer a Dios. Tenemos capacidad para lo trascendente.
"Varón y hembra los creó" (Génesis 1:27). La diferenciación sexual no es construcción social; es diseño divino. Ambos—varón y hembra—son igualmente imagen de Dios, igualmente dignos, pero gloriosamente diferentes.
Esta diferencia es complementaria: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él" (Génesis 2:18). En el matrimonio, varón y hembra se unen en una sola carne, reflejando la unidad en diversidad del Dios trino.
El relato de la creación del hombre en Génesis 1-2 es nuestra fuente primaria. Allí vemos el acto deliberado de Dios formando al hombre con Sus propias manos, soplando vida en él, colocándolo en el jardín.
A lo largo de la Biblia se afirma la dignidad especial del ser humano:
"¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra." — Salmo 8:4-5
Cristo, como la imagen perfecta de Dios (Colosenses 1:15), nos revela lo que el ser humano fue diseñado para ser. En Su humanidad perfecta, vemos la humanidad como Dios la quiso. Él es el "segundo Adán" que restaura lo que el primer Adán perdió.
El hombre es la corona de la creación. Todo fue preparado para él; él es la cima del proceso creativo. Pero sigue siendo criatura—no es Dios, no es autónomo, no puede existir independientemente.
La imagen de Dios fue dañada pero no destruida por la caída. "El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre" (Génesis 9:6). Aun después del diluvio, el hombre sigue siendo imagen de Dios.
Jesús es la imagen perfecta de Dios (Colosenses 1:15; Hebreos 1:3). Es también el segundo Adán (Romanos 5:12-21). En Él vemos la humanidad como debía ser, y en Él somos restaurados a esa imagen.
La salvación es restauración de la imagen dañada. "Hasta que todos lleguemos... a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efesios 4:13).
La santificación es el proceso de ser conformados a la imagen de Cristo. "Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen" (2 Corintios 3:18).
La glorificación es la restauración completa de la imagen. "Llevaremos también la imagen del celestial" (1 Corintios 15:49). Seremos semejantes a Cristo (1 Juan 3:2).
Todo ser humano—sin importar raza, género, edad, capacidad, o condición social—tiene valor infinito por ser imagen de Dios. "El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre" (Génesis 9:6).
Esta verdad fundamenta nuestra defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
"No matarás" (Éxodo 20:13) se basa en la imagen de Dios. No tenemos derecho a destruir lo que Dios creó a Su imagen.
"No es bueno que el hombre esté solo" (Génesis 2:18). Fuimos diseñados para relación—con Dios verticalmente, con otros horizontalmente. El aislamiento contradice nuestro diseño.
"Señoread... en toda la tierra" (Génesis 1:26). Tenemos autoridad delegada sobre la creación, pero es mayordomía, no tiranía. Rendiremos cuentas al Creador.
"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo?... Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo" (1 Corintios 6:19-20). El cuerpo no es malo; es bueno, creado por Dios, destinado a la resurrección.
El mundo ofrece identidades falsas basadas en logros, apariencia, posesiones. La verdadera identidad está en ser imagen de Dios, restaurada en Cristo. "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es" (2 Corintios 5:17).
Dios valora al ser humano como Su imagen. Tanto lo valora que envió a Su Hijo a redimirlo:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." — Juan 3:16
El precio de la redención—la sangre de Cristo—revela el valor que Dios asigna al ser humano. No somos basura cósmica; somos tan preciosos para Dios que pagó el precio más alto por recuperarnos.
Porque todo ser humano es imagen de Dios (Génesis 9:6). Esto incluye al no nacido, al anciano, al discapacitado, al enemigo, al extranjero.
"Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios" (Santiago 3:9). Maltratar a otro ser humano es insultar a Dios cuya imagen porta.
"Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gálatas 3:28). En valor y dignidad ante Dios, no hay distinción.
Nuestros cuerpos son templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19). No son nuestros para abusar o despreciar.
Varón y hembra, según Su diseño. La sexualidad según Sus parámetros. El matrimonio según Su definición.
La iglesia es comunidad de imágenes restauradas. Somos el pueblo de Dios donde la imagen de Cristo se forma colectivamente.
La diversidad enriquece. Varón y hembra, dones diversos, trasfondos diferentes—la variedad de la imagen de Dios se refleja en la diversidad del cuerpo.
Tratamos a todos con dignidad. Porque cada persona es imagen de Dios, tratamos a todos—incluso a los difíciles—con respeto fundamental.
La comunidad es esencial. "No es bueno que el hombre esté solo." La iglesia no es opción; es necesidad del diseño humano.
Todo ser humano tiene dignidad. Nuestro alcance misionero respeta a las personas como portadores de la imagen de Dios, no como "proyectos" o estadísticas.
Todo ser humano necesita salvación. La imagen está dañada por el pecado; el evangelio la restaura.
El valor de cada persona impulsa la urgencia. Si cada ser humano es imagen de Dios destinada a eternidad, ¡cuán urgente es que conozcan al Creador!
Proclamamos restauración. El evangelio no es solo perdón de pecados; es restauración de la imagen, recuperación del propósito original.
No escaparemos del cuerpo; seremos resucitados en cuerpos glorificados. "Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual" (1 Corintios 15:44). La salvación incluye redención corporal.
"Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es" (1 Juan 3:2).
"Llevaremos también la imagen del celestial" (1 Corintios 15:49). Lo que Adán perdió, Cristo restaura. Lo que ahora es parcial, entonces será completo.
¿Por qué creó Dios al ser humano? Sus propósitos son sublimes:
Reflejar Su gloria: La imagen lo representa en la tierra. Somos espejos de la gloria divina.
Tener comunión: Dios quiere un pueblo que le conozca y ame. No nos creó por necesidad sino por deseo de relación.
Ejercer dominio: Administrar la creación bajo Su señorío, como virreyes del Gran Rey.
Multiplicar Su imagen: "Fructificad y multiplicaos" (Génesis 1:28). Llenar la tierra de portadores de la imagen divina.
Conformar a Cristo: "Predestinados para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo" (Romanos 8:29). El propósito último es que seamos como Jesús.
"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó." — Génesis 1:27
"¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra." — Salmo 8:4-5
"Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo." — Romanos 8:29
| Error | En qué consiste | Por qué es problemático |
|---|---|---|
| Reduccionismo materialista | El hombre es solo biología, sin alma | Génesis 2:7—Dios sopló aliento de vida |
| Dualismo platónico | El cuerpo es malo, solo el alma importa | Génesis 1:31—todo era bueno; 1 Co. 6:19-20 |
| Imagen destruida | El pecado eliminó la imagen de Dios | Génesis 9:6; Santiago 3:9—aún después de la caída |
| Autonomía humana | El hombre es dios de sí mismo | Génesis 2:7—somos criaturas dependientes |
| Igualitarismo hombre-animal | No hay dignidad especial humana | Solo el hombre es imagen de Dios (Gn. 1:26-27) |
| Negación del diseño sexual | El género es construcción social | "Varón y hembra los creó" (Gn. 1:27) |
Reduccionismo materialista: "Somos solo química y electricidad." "Cuando mueres, simplemente dejas de existir." Estas actitudes llevan a vivir solo para lo inmediato y tangible. La persona materialista no ve sentido en la oración, no considera la eternidad, y reduce el amor a meras reacciones químicas cerebrales. El suicidio se vuelve opción racional si la vida es solo biología sin propósito trascendente.
Dualismo platónico: "El cuerpo es cárcel del alma." Se manifiesta en negligencia hacia la salud física, rechazo del placer legítimo, desprecio por la sexualidad matrimonial, o espiritualidad desencarnada que ignora necesidades físicas. La persona dice: "Lo que hago con mi cuerpo no importa, solo mi alma cuenta."
Imagen destruida: "Los inconversos no tienen nada bueno." Este error lleva a tratar a no cristianos como menos que humanos, justificar abuso o discriminación, o negar capacidades que claramente poseen (arte, ciencia, bondad relativa). Se pierde el fundamento para defender derechos humanos universales.
Autonomía humana: "Yo decido mi verdad." "Nadie me dice cómo vivir." "Mi cuerpo, mi decisión." Estas frases revelan idolatría del yo. La persona autónoma rechaza autoridad divina, desprecia límites bíblicos, y vive como si fuera su propio dios. El aborto, la eutanasia, y la transgresión sexual se justifican apelando a autonomía personal.
Igualitarismo hombre-animal: "Los animales tienen los mismos derechos que los humanos." Se manifiesta en activismo extremo que equipara matar un pollo con asesinar una persona, o en priorizar el bienestar animal sobre necesidades humanas. Se pierde la base bíblica para el uso responsable de animales para alimento, vestido, y servicio.
Negación del diseño sexual: "El género es cómo me siento." "Puedo ser hombre hoy y mujer mañana." Este error lleva a confusión de identidad, rechazo del cuerpo biológico, transiciones médicas destructivas, y enseñar a niños que su sexo no define quiénes son. Se rechaza el diseño creador de Dios en favor de sentimientos fluctuantes.
¿Cómo detectar si estos errores están afectando tu pensamiento?
¿Tomo decisiones sobre mi cuerpo sin considerar que pertenece a Dios? Si vives como dueño absoluto de tu cuerpo, has olvidado que fuiste comprado por precio.
¿Trato a algunas personas como menos valiosas que otras? Si justificas el aborto, eutanasia, racismo, o clasismo, has negado que todo ser humano es imagen de Dios.
¿Descuido mi salud física porque "lo espiritual es lo que importa"? Si tu cuerpo sufre negligencia por espiritualismo, estás cayendo en dualismo.
¿Me considero autosuficiente, sin necesidad de Dios? Si rara vez reconoces dependencia de Dios para respirar, vivir, pensar, estás viviendo en autonomía ilusoria.
¿Acepto filosofías que niegan diferencias esenciales entre humanos y animales? Si consideras que matar un animal es moralmente equivalente a matar un humano, has perdido la perspectiva bíblica.
¿Afirmo o tolero enseñanzas que contradicen el diseño de varón y hembra? Si usas lenguaje de "identidad de género" que contradice el sexo biológico, o apoyas transiciones de género, estás negando la creación intencional de Dios.
¿Busco mi identidad en logros, apariencia, o roles, en lugar de en ser imagen de Dios? Si tu sentido de valor fluctúa según circunstancias externas, no estás arraigado en tu identidad creacional.
| Versión | Descripción | Enlace |
|---|---|---|
| Narrativa | Estás aquí | — |
| Teológica | Análisis académico con contexto histórico | Ver versión teológica |
Este contenido no es arbitrario ni fue definido por una sola persona o grupo particular. El marco doctrinal que aquí se presenta es propiedad de la Iglesia universal — el fruto acumulado de:
En última instancia, reconocemos que Dios es el artífice de toda verdad doctrinal. Él se ha revelado en Cristo, "el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6), y continúa iluminando a Su pueblo por la obra del Espíritu Santo, quien "os guiará a toda la verdad" (Juan 16:13).
Nosotros somos simplemente mayordomos de este depósito de fe "que ha sido una vez dado a los santos" (Judas 1:3).
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