Entidad: MISIÓN Y CONSUMACIÓN
Naturaleza: Teológica
Función: Glorificación + Santificación
"Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo" (Juan 14:3). Jesús no dejó a Sus discípulos sin esperanza. Prometió volver. Y la iglesia ha vivido por dos mil años esperando el cumplimiento de esa promesa.
La segunda venida de Cristo no es especulación teológica ni fantasía escapista. Es la "esperanza bienaventurada" (Tito 2:13) que ha sostenido a los creyentes a través de persecución, sufrimiento y muerte. Él viene. Y cuando venga, todo cambiará.
Esta es una doctrina teológica que revela la promesa del regreso personal, visible y glorioso de Jesucristo.
Para glorificación: Cristo será glorificado y glorificará a los Suyos cuando venga.
Para santificación: "Todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo" (1 Juan 3:3). La esperanza produce santidad.
La Segunda Venida (παρουσία / parousia) es el regreso personal, corporal, visible y glorioso de Jesucristo para resucitar a los muertos, juzgar al mundo, consumar Su Reino, y establecer los cielos nuevos y tierra nueva.
"Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo." — Hechos 1:11
"He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá." — Apocalipsis 1:7
Personal: El mismo Jesús vendrá. "Este mismo Jesús" (Hechos 1:11). No un representante, no un símbolo—Él mismo.
Corporal: Vendrá con Su cuerpo glorificado. "Así vendrá como le habéis visto ir" (Hechos 1:11).
Visible: "Todo ojo le verá" (Apocalipsis 1:7). No será evento secreto.
Gloriosa: "Vendrá en la gloria de su Padre" (Mateo 16:27). Con poder y majestad.
Con los ángeles: "Con sus santos ángeles" (Mateo 25:31). Acompañado de huestes celestiales.
Con los santos: "Los que son de Cristo, en su venida" (1 Corintios 15:23). Los redimidos con Él.
Repentina: "Como ladrón en la noche" (1 Tesalonicenses 5:2). Inesperadamente.
En momento desconocido: "De aquel día y de la hora nadie sabe" (Mateo 24:36). No podemos calcular la fecha.
Resucitar a los muertos: "Los muertos en Cristo resucitarán primero" (1 Tesalonicenses 4:16).
Transformar a los vivos: "Seremos transformados" (1 Corintios 15:52).
Reunir a los elegidos: "Enviará sus ángeles... y juntarán a sus escogidos" (Mateo 24:31).
Juzgar al mundo: "Juzgará a los vivos y a los muertos" (2 Timoteo 4:1).
Destruir el mal: "Al cual el Señor matará con el espíritu de su boca" (2 Tesalonicenses 2:8).
Consumar el Reino: "Entregue el reino al Dios y Padre" (1 Corintios 15:24).
Crear cielos nuevos: "Cielos nuevos y tierra nueva" (2 Pedro 3:13).
Jesús mismo prometió volver. "Vendré otra vez" (Juan 14:3). Su palabra es segura.
Los ángeles confirmaron: "Así vendrá como le habéis visto ir" (Hechos 1:11).
Pablo, Pedro, Juan—todos afirman Su venida. Es doctrina unánime del Nuevo Testamento.
Los muertos en Cristo resucitarán cuando Él venga (1 Tesalonicenses 4:16).
El juicio ocurre en conexión con Su venida (Mateo 25:31-46).
El Reino será consumado. "El reino del mundo ha venido a ser de nuestro Señor" (Apocalipsis 11:15).
La redención será completada—cuerpo y alma glorificados.
Renovación cósmica. "Cielos nuevos y tierra nueva" (Apocalipsis 21:1).
"Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor" (Mateo 24:42). Siempre preparados.
"Todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo" (1 Juan 3:3). La esperanza purifica.
"Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así" (Mateo 24:46). Sirviendo, no ociosos.
"Será predicado este evangelio... y entonces vendrá el fin" (Mateo 24:14). Trabajamos hasta que venga.
"Consolaos los unos a los otros con estas palabras" (1 Tesalonicenses 4:18). La venida es consuelo.
"Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca" (Santiago 5:8).
Dios valora que esperemos con fidelidad y santidad el retorno de Su Hijo.
"Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro." — 1 Juan 3:3
La esperanza no produce pasividad sino pureza. Los que realmente esperan se preparan.
Vigilancia: No dormir espiritualmente. "Velad y orad" (Mateo 26:41).
Sobriedad: Vivir con seriedad. "Seamos sobrios" (1 Tesalonicenses 5:8).
Santidad: "¿Qué satisfacción debéis vosotros tener en santa y piadosa manera de vivir?" (2 Pedro 3:11).
Servicio: Ocupados hasta que venga. "Negociad entre tanto que vengo" (Lucas 19:13).
Sin vergüenza: Vivir de modo que no seamos avergonzados en Su venida (1 Juan 2:28).
La iglesia espera colectivamente. "Aguardando la esperanza bienaventurada" (Tito 2:13). Es esperanza compartida.
Nos animamos mutuamente. "Consolaos los unos a los otros con estas palabras" (1 Tesalonicenses 4:18).
La Cena proclama Su venida. "Hasta que él venga" (1 Corintios 11:26).
La oración de la iglesia. "¡Ven, Señor Jesús!" (Apocalipsis 22:20). El clamor unánime.
"Será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin." — Mateo 24:14
La venida de Cristo crea urgencia misionera. El tiempo es limitado. Las almas se pierden. Debemos advertir del juicio venidero y ofrecer salvación mientras hay tiempo.
Esta ES doctrina escatológica central:
"Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo." — Tito 2:13
Certeza absoluta: Cristo volverá. No es "quizás" sino "ciertamente."
Fin glorioso: La historia no termina en caos sino en victoria.
Mal derrotado: Satanás, el pecado y la muerte serán vencidos definitivamente.
Redimidos glorificados: Seremos como Él es (1 Juan 3:2).
¿Por qué vendrá Cristo?
Completar la redención: Glorificar a los redimidos—cuerpo y alma.
Vindicar a Cristo: Toda rodilla se doblará ante Aquel que fue rechazado.
Juzgar la maldad: Victoria final sobre todo mal.
Consumar el Reino: Dios será todo en todos.
Renovar la creación: Cielos nuevos y tierra nueva.
"He aquí, yo hago nuevas todas las cosas." — Apocalipsis 21:5
"Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo." — Juan 14:3
"Este mismo Jesús... así vendrá como le habéis visto ir." — Hechos 1:11
"Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo." — Tito 2:13
| Error | En qué consiste | Por qué es problemático |
|---|---|---|
| Negar la venida | Espiritualizar el retorno | Hechos 1:11—"Así vendrá" literalmente |
| Fijar fechas | Calcular el día de Su venida | Mateo 24:36—"Nadie sabe" |
| Descuidar vigilancia | "Mi Señor tarda en venir" | Mateo 24:48-51—Advertencia severa |
| Sensacionalismo | Obsesión con señales y especulación | Mateo 24:42—"Velad," no especuléis |
| Desesperanza | Perder la expectativa por la demora | Tito 2:13—"Aguardando" activamente |
Negar la venida: "La segunda venida es solo simbólica—Cristo 'viene' cada vez que nos convertimos o cuando morimos." Esta espiritualización vacía la promesa de su poder. Se niega el retorno físico, visible y glorioso de Cristo. Lleva a pérdida de esperanza concreta y urgencia evangelística.
Fijar fechas: "Según mis cálculos de Daniel y Apocalipsis, Cristo volverá en septiembre de 2025." Se calculan fechas con esquemas elaborados, ignorando que Jesús mismo dijo que nadie sabe. Cuando las fechas pasan sin cumplirse, se pierde credibilidad y fe. La historia está llena de predicciones fallidas.
Descuidar vigilancia: "Han pasado dos mil años; claramente tardará mucho más. Puedo vivir como quiera." Se vive con descuido espiritual, sin preparación, ocupado en placeres mundanos. Se pierde el sentido de urgencia. "Mañana me arrepiento; hoy disfruto." Jesús advirtió severamente contra esta actitud.
Sensacionalismo: Obsesión con "señales de los tiempos"—cada terremoto, cada conflicto político es señal del fin. Se consumen libros y videos especulativos en lugar de estudiar la Escritura sobriamente. Se pierde tiempo en teorías conspirativas en lugar de servir fielmente. La especulación reemplaza la santidad.
Desesperanza: "Ya pasaron dos mil años y no ha vuelto. Probablemente nunca volverá." La demora produce escepticismo. Se pierde la expectativa viva. Ya no se ora "ven, Señor Jesús" con sinceridad. La esperanza bienaventurada se convierte en doctrina teórica sin poder motivacional.
Pregúntate honestamente:
¿Vivo cada día con la posibilidad real de que Cristo pueda volver hoy?
¿He perdido la expectativa de Su venida porque "ya pasó mucho tiempo"?
¿Dedico más tiempo a especular sobre fechas y señales que a vivir en santidad y servicio?
¿Pospongo obediencia o arrepentimiento pensando que "todavía hay tiempo"?
¿La idea de que Cristo venga hoy me produce gozo o temor?
¿Sería hallado fiel y ocupado en Su obra si Él viniera en este momento?
¿He espiritualizado Su venida hasta el punto de que ya no espero un regreso literal y visible?
¿Oro regularmente "venga tu reino" y "ven, Señor Jesús" con verdadero anhelo?
| Versión | Descripción | Enlace |
|---|---|---|
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Este contenido no es arbitrario ni fue definido por una sola persona o grupo particular. El marco doctrinal que aquí se presenta es propiedad de la Iglesia universal — el fruto acumulado de:
En última instancia, reconocemos que Dios es el artífice de toda verdad doctrinal. Él se ha revelado en Cristo, "el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6), y continúa iluminando a Su pueblo por la obra del Espíritu Santo, quien "os guiará a toda la verdad" (Juan 16:13).
Nosotros somos simplemente mayordomos de este depósito de fe "que ha sido una vez dado a los santos" (Judas 1:3).
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